martes, 9 de noviembre de 2010

Veneno

A la luz de la luna, camino descalza, sin pensar en nada, sin rumbo fijo... La brisa sopla, llenándome de grata vitalidad. Noche, cúbreme con tu manto de estrellas, aleja las sombras que comienzan a llamarme por mi nombre. Inmóvil, contemplo el cielo estrellado; la calma vuelve a mí. Decidida, me recuesto sobre la hierba, su perfume me envuelve. Una tristeza infinita comienza a abrirse paso a través de mis sentimientos. ¡No! Freno el impulso de levantarme y echarme a correr; cierro los ojos y los recuerdos me golpean con fuerza... Susurro tu nombre, pero no acudes a mi llamado... Quiero huir a donde tu recuerdo sea sólo eso, un recuerdo; algo que no me mate ni me hiera; huir de esta maldita soledad que me duele, me ahoga, me asfixia, me consume. Como un tumor maligno, tus recuerdos carcomen mi memoria, tus besos queman en mis labios; lentamente, me van envenenando...

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