viernes, 5 de noviembre de 2010

Magia y Amor ((28.07.10-25.09.10))

A continuación, narraré una historia en verso... Espero les guste... Por ser historia, está un poco larga, pero espero que no se cansen y logren leerlo hasta el final. Los escribí con el corazón, así que disfrútenlo, tanto como yo difruté el escribir, recordar y pensar.

Los años pasarán,
la luz se apagará;
secretos jamás contados,
mis ojos están velados.
Fuiste luz en mi camino,
mi brújula y mi destino,
el sabor de lo prohibido
que ahora se ha perdido.
Destellos de felicidad,
escapar de mi realidad,
trozos de mis memorias
que narrarán una historia.
Yo era una chica cualquiera
cuando te vi por vez primera,
era torpe y testaruda,
romántica e inmadura.
Fue un encuentro casual
que no pensé fuese real.
Tu pelo cubría tu mirada;
como si nada te importara
sacudiste la cabeza
y reíste con simpleza.
En ese momento me miraste
y mi mundo entero cambiaste,
por una fracción de segundo
hasta el tiempo se detuvo.
Te acercaste aún sonriendo
mi corazón no estaba latiendo
y todo encajó en su lugar,
Cupido sabía cómo ganar.
Hablamos unos cinco minutos
que volaron como segundos.
Mi corazón latía desbocado,
es que tu voz era un milagro,
me sentía desfallecer
y creí que iba a enloquecer.
A pesar de ese lindo momento
no te encontrabas contento,
reías, pero estabas enojado
pues te habían lastimado.
Te fuiste sin despedirte,
yo me quedé un poco triste,
no sabía si te volvería a ver
ya no había nada qué hacer.
Deseaba verte de nuevo
pero nunca logré hacerlo.
El tiempo siguió su recorrido,
dos meses habían transcurrido;
durante ese breve intervalo
pensé que te había olvidado.
Cuando por fin coincidimos,
ambos quedamos sorprendidos,
algo se agitó en mi interior
pues mi alma tu voz reconoció.
Fue un mágico reencuentro
más irreal que el primero;
el tiempo apuró sus pasos
acabando pronto con el rato.
Esta vez yo no quería irme,
pero tú mi teléfono pediste
con un inocente pretexto,
haciéndome reír al momento.
Al día siguiente nos vimos
y toda la tarde nos reímos
sin separarnos para nada,
mientras yo disfrutaba tu mirada.
El tiempo corría apremiante
y eso era muy frustrante...
No quería que el día acabara,
nos despedimos con desgana;
parecía el preludio de algo,
la flecha dio en el blanco.
El destino jugaba con nosotros
liberando hechizos poderosos,
la noche, romántica y nublada,
fue testigo de esa esperanza.
La plática fluía sin prisa
entre bromas y muchas risas;
dimos un paseo nocturno
y reímos hasta lo absurdo.
Sin temor y sin cuidado,
dejé que tomaras mi mano.
Hablamos de muchas tonterías,
de la vida y hasta filosofía.
Jugando, dos besos me robaste
y dos veces me negué a besarte.
Me tenías bien abrazada,
no queriendo que me alejara;
recosté mi cabeza en tu pecho
y luego te miré con afecto.
Sentados en aquel balcón,
crecía poco a poco la tensión
pues la luna conjuró su magia,
ahora lo recuerdo con nostalgia.
Me robaste un tercer beso
que dejó de ser un juego...
En un instante olvidé el pasado
y deseé permanecer a tu lado.

Para ti yo era como una rosa,
tan vulnerable y hermosa
que el menor error podía quebrar
como si fuera de cristal.
Sin saber cómo pasó,
te abrí sin miedo mi corazón,
entre tú y yo aumentaba
poco a poco la confianza.
Te pedí que conmigo durmieras
para que mi sueño protegieras,
rodeándome con solícita ternura
me abracé a ti con dulzura.
Desperté al amanecer
y te vi dormir con placer,
este mágico despertar
me hizo encontrar mi lugar;
sin poder contenerme te besé
y de tu aliento respiré...
A la luz de tu mirada
vi el reflejo de mi alma;
atrapada en tus negros ojos,
que para mí son hermosos,
comprendí la pureza del amor
que nacía en mi interior.
¡Oh, grandioso sentimiento,
perdura siempre en el tiempo!
Tal vez la noche terminó,
pero nuestra magia ahí empezó.
"Quisiera congelar el tiempo
y volver ese momento eterno",
me dijiste en un mensaje
algunos días más tarde.
Helados de sabores,
letreros de colores,
burbujas y palomas,
pláticas a deshoras...
Poco a poco me enamorabas
y mi vida entera iluminabas.
Te quise con ternura y pasión
y te entregué mi corazón.
Los meses con calma pasaron
mientras yo era feliz a tu lado.
De pronto empezaste a cambiar
y yo ya no sabía qué pensar,
lentamente te ibas alejando,
mi mundo se estaba derrumbando,
la oscuridad cayó sobre mí,
sin ti no sabía cómo vivir.
Me comporté como una tonta,
no me di cuenta, hasta ahora,
en el fondo sabía que me querías
y que tú a mí regresarías;
pero no supimos cómo llevarlo
y los errores se acumularon.
Fui feliz cuando a mí volviste
y te amé por lo que dijiste,
pero cometí un pequeño error
y al final todo se terminó.
Cuando creí que había acabado,
me pediste una noche a tu lado.
Nos unimos en uno solo,
"tú y yo" se volvió "nosotros".
Tus caricias tatuadas en mi piel,
de tus labios ahora tengo sed.
Fue algo de mayor profundidad,
te lo digo con sinceridad.
Amor sublime y glorioso,
fue un momento hermoso.
Gocé de tu ternura infinita
y te quise de nuevo en mi vida;
sentí el calor de tu boca
que me estaba volviendo loca,
reí de mi propia timidez
al volvernos un mismo ser;
con nadie más quisiera estar
porque te he vuelto a amar.
He revivido todo lo que fuimos,
ya viste que juntos vivimos
algo que no se repetirá jamás,
grabado en mi corazón quedarás.
Quise salvar lo que quedaba,
pero para ti ya no había nada.
Los pedazos de mis recuerdos
están esparcidos por el suelo,
la lluvia comienza a caer,
la oscuridad no quiere ceder.
El día ha llegado a su final
y así también mi voluntad,
mañana será un nuevo día
y recuperaré mi natural alegría.
La última gota de mi inspiración
quedó en este poema de amor.
El tiempo no me hará cambiar
porque mi amor no tiene final;
hice inventario de recuerdos
para no pensar que fueron sueños,
pues cuando me encuentro dormida,
aún tomo tu mano entre la mía.

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